El sol resplandeciente como
si estuviera en la puerta de un horno, llamado Chorrillos; con vendedores de
cualquier cosa que tenga la etiqueta de Dakar 2013, la mayoría salidos de
Gamarra. Vendedores de sombrillas a sólo diez “lucas”. Avionetas que parecían
hacerle cosquillas al cielo con piruetas espectaculares. Los autos increíbles
por toda la tecnología, equipamiento y logística.
Ubicado en un buen lugar, aunque
sea para ver los neumáticos de cualquier bólido. Me impresionó el auto número
423, sobre todo cuando se detuvo y de pronto, bajó el copiloto para saludar al
público, tenía un pequeño detalle, es minusválido. Él se llama Marcos Zambon excombatiente en Medio Oriente, que en
enero de 2011, durante su tercera gira en Afganistán, pisó un IED (dispositivo
explosivo improvisado) que detonó debajo de sus pies; perdió las dos piernas y
le tomó meses para recuperarse. “Decidí
que mis heridas no definirían mi vida por eso estoy en DAKAR.” Luchador y
motivador. Un día para recordar y reflexionar.
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